Cuentos, Cuentos y juguetes, Pedagogía, Recomiendo
Erase dos veces, otra visión de los cuentos clásicos.
Me encantan los cuentos, siempre me han gustado. Desde niña los devoro y me pasaría horas y horas en una librería hojeando y leyendo cuentos. Casi cada semana compro alguno para mí o para Claudia.
Espero poco a poco hablaros de cuentos que me han encantado o que han encantado a Claudia.
Hoy os hablo de cuentos clásicos.
Los cuentos clásicos, esos que nos han contado mil veces, que nos sabemos de memoria y que forman parte de nuestra tradición oral, siempre me han parecido algo «duritos».
Las niñas suelen ser princesas guapísimas a las que una madrastra trata muy mal y sólo un príncipe azul –también guapísimo– salva de la muerte. Los lobos son seres malvados que suelen acabar fatal (pobre lobo…) y las niñas nos dejamos engañar por el primero que pasa si desobedecemos o tomamos nuestras propias decisiones, como Caperucita, a la que, por supuesto, salva un hombre y, encima, ¡cazador! Las madrastras son seres malos, malísimos que se convierten en brujas. Y las mujeres lo dejamos todo por amor, renunciamos a todo lo que nos hace genuínas, como La sirenita…
Vaya, que nos muestran un panorama tremendo. Sexista, violento, con poco respeto a la infancia y bastante aterrador. Claudia, con sólo 2 años y medio, ya tiene miedo al lobo y, la verdad, no me parece lógico.
Hoy os traigo una alternativa a los cuentos clásicos que os va a encantar:
Se llama Érase dos veces y es un proyecto precioso con el que ya tuve el placer de colaborar el año pasado. Este año, por supuesto, ya he puesto mi granito de arena.
Estos autores le dan una vuelta de tuerca a los cuentos clásicos y nos traen unos cuentos divertidísimos sin violencia, sexismo, lobos malos ni mujeres guapísimas y sumisas.
[tweet «Erase dos veces, unos divertidísimos cuentos clásicos sin violencia, sexismo ni lobos malos.»]
El año pasado nos presentaron a Blancanieves… «Una Blancanieves que, en esta ocasión, no será la más bella del reino, no será rescatada por un beso de amor ni se irá en brazos de un príncipe azul.»
A Caperucita roja, la preferida de Claudia y uno de los cuentos que me están ayudando a quitarle el miedo al lobo.
Y mi preferida, la Cenicienta. Una Cenicienta que, por fin, va a tomar las riendas de su vida.
Es genial esta versión, nos enamoró del todo.
Además de los cuentos, en el pack de mecenas te regalaban una chapa preciosa con el dibujo de uno de los libros y me tocó Cenicienta… ¡¡tenía que ser esa!!
Haciéndote mecenas pones tu nombre o el de quien tú quieras en los cuentos. Yo puse el de Claudia y Juan… que en ese momento estaba en mi barriga, así que resultó doblemente especial. Fue en ese momento cuando confirmé que se llamaría Juan (su padre y su hermana ya lo tenían clarísimo). Para mí tienen ese algo que les hace únicos. Es lo que tienen los cuentos, que nos acompañan en momentos imborrables de nuestras vidas.
Nos llegaron para Reyes y los disfrutamos con la familia. Huelen a Navidad.
[tweet «Erase dos veces son cuentos que huelen a Navidad.»]
Este año nos proponen tres nuevos títulos: Hansel y Gretel, La sirenita y La bella durmiente.
Estamos deseando recibirlos, disfrutarlos y seguir reflexionando con ellos sobre el futuro que queremos dejar a nuestras hijas y nuestros hijos, los valores que les queremos transmitir, los cuentos que les queremos contar.
[tweet «Reflexionemos sobre los cuentos que les contamos a nuestros hijos.»]
Podéis encontrar el proyecto aquí.
¿Conocíais este proyecto? ¿Os planteáis qué valores transmiten los cuentos que contáis a vuestros hijos?
