Aula, Montessori, Pedagogía

El movimiento para Montessori y Pickler

  • El movimiento es un factor esencial para la construcción de la inteligencia, que se alimenta y vive de experiencias obtenidas del ambiente exterior.
    María Montessori
Dejar fluir el movimiento es estimular la inteligencia. El niño conoce y se desarrolla gracias a las experiencias que obtiene moviéndose en el ambiente: manipular, agitar, chupar, golpear, escuchar los sonidos que se producen, son actividades que van conformando el mundo de experiencias del niño.

En las casas los bebés y niños todavía tienen demasiadas barreras: cunas con barrotes, corralitos, tronas, durante largos periodos de tiempo, que someten a los niños a un espacio muy restringido. Para los adultos es superior la protección de posibles accidentes a la necesidad que tiene el niño de movimiento y exploración del ambiente.

Este aspecto tiene mucha relación con el concepto de sustitución de la personalidad del que nos habla María Montessori y que a mi juicio es tan importante para el óptimo desarrollo de la mente infantil. Ya os hablaré más profundamente de este tema.

Por otro lado hay familias que con su mejor intención intentan que el niño consiga retos como gatear o andar lo antes posible. En este sentido coinciden Montessori y Pikler que manifiestan que cada niño tiene su ritmo y evoluciona en función de su maduración. No es mejor ni peor llegar antes a la consecución de las destrezas motoras (ni de ninguna otra). Lo importante es no poner barreras a su proceso de desarrollo natural.

[Tweet “Ni prisas ni barreras en el proceso de desarrollo natural del niño.”]

De nada sirve intentar que el niño gatee antes de que el descubra sus estrategias propias para moverse por si mismo. Estas estrategias las elabora si le permitimos el tiempo necesario moviéndose en libertad. En este sentido Pikler es tajante: un niño educado en libertad encontrará el camino del gateo y la bipedestación en el momento que esté preparado y es contraproducente que pretendamos acelerar este proceso. Más tarde, cuando el niño tiene un movimiento autónomo el ambiente le ofrece la posibilidad de seguir descubriendo por si mismos sus posibilidades motrices. En la misma línea es fundamental no poner barreras a su actividad siempre que el entorno sea seguro.
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¿Cómo favorecemos el movimiento libre y seguro?
Con un ambiente preparado.
Un espacio poco recargado que le permita moverse con libertad, con alfombras, algún mueble que le sirva de apoyo, con diferentes estímulos que despierten la curiosidad del niño: pelotas, rodaris, objetos de la vida diaria…para dar respuesta a su interés por el mundo que le rodea. Desde que el niño se sienta hasta que gatea podemos ofrecerle el cesto de los tesoros, a partir del gateo el niño puede explorar el ambiente por si mismo, siempre que este sea seguro y rico en objetos que desarrollen su curiosidad.
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Cuando el niño camina podemos descubrir el mundo juntos. Ir de excursión, al parque, pasear por la calle…todas las experiencias son valiosas. El fomento de la autonomía en las actividades de la vida diaria: comer solos, servir el agua, ayudar a poner la mesa, lavarse las manos, calzarse, ponerse el abrigo… proporciona a los niños la seguridad para valerse por si mismos. Les ofrece la satisfacción de una necesidad innata: la imitación del adulto.

En El aula del columpio damos una especial importancia al ambiente preparado: espacios para jugar, alfombras para sentarse o tumbarse tranquilamente, muebles a la altura de los niños, recursos que le inviten a descubrir, a expresarse, a participar de la vida diaria de una forma natural y espontánea, dejando que su cuerpo e interés le guíe. Por todo esto los niños participan activamente en la preparación del picnic a media mañana, en su propio aseo, calzándose y poniéndose el abrigo, empezando a responsabilizarse de sus pertenencias (mochila..). Las actividades al aire libre (por ello tenemos un amplio patio con dos ambientes)permiten la expresión corporal del niño, que espontáneamente juega con su cuerpo y con el movimiento.

Es necesario que sea el propio niño el que elija qué quiere descubrir, con qué quiere interactuar, cómo quiere moverse, favoreciendo su participación, siempre respetando sus tiempos.

[Tweet “”El niño es un descubridor, un hombre que nace de una nebulosa como un ser indefinido y espléndido que busca su propia forma.” Maria Montessori.”]

Os ofrezco esta reflexión esperando que os ayude a clarificar aspectos de nuestro trato con los niños en la vida diaria.

Isabel.