Agenda, Maternidad

Día de la Mujer

Hoy es el Día de la Mujer. No es que necesitemos un día para celebrarlo, pero me parece bonito reservar un espacio en el tiempo para reflexionar sobre quiénes somos y hacia dónde vamos. Sobre nuestra naturaleza y sobre nuestra identidad —o, más bien, identidades— como mujeres del siglo XXI. Porque si algo tiene la mujer de este siglo son múltiples identidades. Cada día nos acercamos un paso más a ser lo que cada una quiere ser. Tenemos muchas barreras, pero también estamos rompiendo muchos esquemas. Y hoy es un día para celebrarlo. Para celebrar los avances y nuestra pluralidad femenina. Y para reivindicar que cada mujer sea lo que quiere ser y llegue donde quiera llegar. Que pueda decidir si quiere tener hijos, no tenerlos, trabajar en su casa, trabajar por cuenta ajena, por cuenta propia… que la sociedad deje de juzgar qué hacemos con nuestro tiempo, con nuestro cuerpo, con nuestras familias. Y mi reivindicación más personal: que se nos permita ser mujeres trabajadoras y madres. Mi anhelo es que la sociedad de un paso de gigante con la conciliación familiar y no nos obligue a separarnos de nuestros hijos desde tan pequeños para irnos a trabajar fuera de casa. También es un día para reflexionar de forma más personal y dar un paso más hacia la mujer que queremos ser, con todos nuestros roles y todos nuestros colores. Os animo a creer en vosotras mismas, a empoderaros, a luchar por vuestros sueños, a defender vuestros principios, a escuchar a vuestro cuerpo y a entregaros a la vida desde vuestra esencia. Día de la Mujer[Tweet «Que las mujeres de hoy y de mañana puedan elegir libremente de qué color pintan sus días.»]   Os dejo con un precioso poema de Lucía Solana: No quiero volátiles tules, ni asientos mullidos, ni sonrisas a medias, ni dulces mentiras.   No soy flor de seda, ni mariposa dorada, ni encaje de blonda, ni enclaustrado perfume.   Soy de hierro fundido por alientos y anhelos, por sombras de fuego, por mujeres de siempre.   Mi huella es la vida que queda en el aire. Mi femenil vestigio, la palabra desnuda.   Mi pálida estela, un reducto en la mente. Sigo intrincados senderos de opacidad, fulgor y sueño.   Llegaré al final del camino donde la luz resplandece. Espero que os haya gustado y paséis un feliz día. Felicidades Lara, mujer valiente y maravillosa. Te queremos. Isa.